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PAUL VIRILIOVIRILIO, (parapara LashLash, es un tecnófobo o “tecnorromanticista” antifocoultiano. Es un pensador de fines del SXX)SXX.
Paul Virilio impugna la primacía del discurso y examina el conocimiento encarnado en los objetos. Se remonta al tiempo de la polis griega amurallada, en la cual el discurso -dialógico, razonado- era posible. Para Virilio los objetos son MALES. El BIEN o la vida buena, el espacio crítico razonado, están protegidos por cosas como muros, murallas, fortines, atalayas.
Virilio observa las arquitecturas cerradas de las ciudades y de las defensas costeras. En la modernidad la sustancia desaparece por la velocidad, la vectorización y la destrucción de la ciudad. La sustancia ha desaparecido y el accidente mismo se convierte en necesidad. La tecnología para Virilio es velocidad, accidente.
Lash postula que, para Heidegger y Marx la tecnología se acumula; para Latour, las tecnologías no se acumulan y, por el contrario, constituyen cuasi-objetos. Construyen y estabilizan redes. Las tecnologías de Virilio no son acumulaciones, son objetos móviles. Éstos, a través de su movimiento destruyen el espacio. Son peligros, son accidentes, son males. Con la desaparición del bien, no quedan sino males. Y lo único posible son las estrategias del objeto, de vectorización. Los objetos son MALES, y por lo tanto son peligrosos, puesto que a través del movimiento destruyen el espacio.
La idea de los males y el ataque y la violencia como factores que estructuran el bien y lo que está dentro del cercado, plantea cuestiones de Teodicea y Muerte a los objetos.
Teodicea implica la idea de males, ataque, violencia por medio de los objetos como factores que estructuran el BIEN. La muerte queda bajo el imperio de la tecnología, se manifiesta a través de la vectorización y la velocidad de los objetos que invaden los hospitales, las instituciones. Con la guerra, la vida transcurría dentro de los límites de la ciudad. Cuando se profana el camposanto de los extramuros, la muerte penetra en lo cotidiano. La vida huye del sujeto y el objeto se vacía de la sustancia. En la Revolución Dromocrática (la era de los objetos duros y los vehículos), lo que importa es el movimiento. La noción de tecnología se basa en la acumulación permanente ( 1ero, de armas y soldados), es el capital constante y variable original.
En el siglo XX, la máquina de la guerra es reemplazada por medios menos militaristas: la máquina de la visión ( los militares adoptan las tecnologías del cine). Ahora –predominan los principios de visión- la velocidad del movimiento de los vehículos es menos importante que el radar y otros dispositivos visuales. El cuerpo( como vehículo metabólico) se constituye como un punto en una máquina de visión, en una Terminal intercambiable.(las terminales de las computadoras, de los aeropuertos internacionales, son igualmente intercambiables).
Mediante estas tecnologías de visión, la materia es desplazada por el principio de la luz, se manifiesta a la velocidad de la luz. El hombre como cuerpo humano, pasa a ser un híbrido “máquina electro-óptica de observación”. En la modernidad, nos rodea una nueva generación de cuasi-objetos (videocámaras digitalizadas del subterráneo de París son también máquinas elecrto-ópticas de observación).
Para Virilio, el juicio reflexivo o el pensamiento analógico sólo son posibles en la pre-modernidad viriliana. Como modernos, estamos bajo el juicio maquinal y determinado. La dromología es reemplazada por la dromoscopía ( el cuerpo en movimiento).La máquina de visión es una máquina virtual, es la exteriorización del sensorio humano.
La omnipresencia del objeto como señal da cuenta del tiempo real, no diferido. Esto se advierte en la evolución de la era gráfica original a través de una era cinematográfica y fotográfica, a la era de la infografía contemporánea en la que las imágenes en tiempo real son información, no representación. Se trata de una era del más puro utilitarismo ( no sólo observamos la máquina de visión, sino que la máquina de visión nos observa).